La posibilidad de que los pacientes se sometan a intervenciones quirúrgicas sin experimentar dolor representa un momento histórico en la medicina, que pone de manifiesto el profundo impacto de la anestesia en el avance de la práctica quirúrgica. La capacidad de realizar procedimientos complejos y potencialmente salvadores de vidas, al tiempo que se protege al paciente de las angustias del dolor, ha redefinido las posibilidades de la asistencia médica y ha contribuido de forma significativa a mejorar los resultados y la calidad de vida de los pacientes.
Desde intervenciones menores hasta complejas empresas quirúrgicas, el logro de una anestesia sin dolor se ha convertido en piedra angular de la asistencia sanitaria moderna, emblemática de la inquebrantable dedicación al confort del paciente y de la incesante búsqueda de la excelencia médica en el campo de la anestesiología. Este principio fundamental sigue resonando como fuente constante de inspiración y motivación para los anestesiólogos, que son el emblema de su compromiso permanente de proporcionar anestesia asistencial compasiva, competente y centrada en el paciente.

