El quinto año de formación en Anestesiología es imprescindible y urgente

La formación en Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor en España, tal como se desarrolla en la actualidad, consta de cuatro años de residencia a través del programa MIR, un modelo que desde hace más de dos décadas las sociedades científicas y los propios anestesiólogos venimos señalando como insuficiente.

En un contexto internacional en el que la mayoría de países de nuestro entorno se ha decantado por períodos formativos de al menos cinco años, el hecho de que España siga compartiendo con Estonia y Lituania la distinción de no haber adoptado este marco temporal más largo resulta cada vez más llamativo y ha impulsado, desde distintos ámbitos, la reivindicación de esa ampliación formativa.

Esta demanda obedece a la profunda complejidad de la especialidad, que no se limita a suministrar anestesia en quirófano, sino que abarca el manejo del dolor agudo y crónico, la gestión de pacientes críticos y una amplia gama de técnicas intervencionistas y de monitorización avanzada. En la actualidad, los anestesiólogos participamos en la valoración preoperatoria, el control intraoperatorio y la vigilancia postoperatoria, con la responsabilidad de manejar fármacos de gran complejidad y garantizar la seguridad de los pacientes en procedimientos que pueden llegar a ser de extrema gravedad. Además, la especialidad se encuentra en constante evolución tecnológica, con la introducción de nuevas técnicas de monitorización y de ecografía aplicada, entre otros avances, que exigen un tiempo mayor de aprendizaje para que el residente adquiera la pericia y confianza necesarias.

La petición de un quinto año también se relaciona con la convergencia europea y la competencia global, pues la falta de equivalencia con la formación de otros países puede acabar limitando la movilidad profesional y el reconocimiento de los especialistas españoles en el extranjero, que en muchos casos solicitan al menos cinco años de residencia para homologar los títulos. Todo ello, además, influye de forma decisiva en la seguridad del paciente, dado que los anestesiólogos trabajamos con márgenes de error muy reducidos y asumimos una enorme responsabilidad en el resultado quirúrgico y en la calidad de la atención perioperatoria.

El aumento sostenido de intervenciones quirúrgicas, sumado al envejecimiento de la población y al auge de la cirugía ambulatoria, hace aún más urgente que la formación aborde la amplitud de competencias con tiempo suficiente para que los futuros especialistas se familiaricen con la reanimación, los cuidados críticos y las técnicas de tratamiento del dolor, sin dejar de lado la investigación y la innovación propias de este ámbito.

Muchas voces insisten, además, en que una especialidad con tal nivel de exigencia no debería permanecer rezagada frente a la mayoría de los países europeos, lo que se ha convertido en el fundamento principal de las sociedades médicas y de los residentes que reclaman una reforma de la residencia para que pase de cuatro a cinco años.

Mejorar el programa formativo permitiría una rotación más completa por servicios como la Unidad de Cuidados Intensivos o las Unidades de Dolor, brindando a los residentes un bagaje sólido que reforzase la calidad asistencial y minimizase el riesgo de errores en un área tan crítica. La seguridad de los pacientes, la armonización con los países del entorno europeo y la necesidad de afrontar el reto de la alta demanda asistencial llevan a pensar que la propuesta de un quinto año de formación no solo satisfaría una vieja demanda de los anestesiólogos españoles, sino que serviría para dar un salto cualitativo en la excelencia de la asistencia sanitaria. La disparidad con la mayoría de los países, a excepción de Estonia y Lituania, es cada vez menos justificable si se tienen en cuenta las exigencias propias de la especialidad y la evolución de la medicina actual, que requiere de la máxima pericia y actualización constantes.

Desde AnesCon nos sumamos a la reivindicación de la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (SEDAR) para que el Gobierno de España reconozca esta realidad y asuma las reformas necesarias para mejorar un modelo formativo que, hoy en día, es insuficiente.

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