¿Pueden celebrar las aseguradoras el Día Mundial de la Anestesia?
Cada 16 de octubre celebramos el Día Mundial de la Anestesia, y es sin duda una buena ocasión para explicar por qué la anestesiología es hoy en día un pilar silencioso de la medicina moderna. Hoy los anestesiólogos trabajamos en la intersección de múltiples áreas y acompañamos al paciente antes, durante y después de la cirugía: valoramos riesgos, optimizamos su estado, vigilamos su fisiología minuto a minuto y facilitamos una recuperación segura, al tiempo que tratamos el dolor agudo y crónico.
Esa suma de competencias ha cambiado la historia: hace medio siglo la mortalidad atribuible a la anestesia rondaba 1 por cada 1.000 anestesias; hoy se sitúa en torno a 1 por cada 200.000. Hemos reducido el riesgo entre 150 y 200 veces. Y no ha sido por “fármacos milagro”: la última gran incorporación fue el propofol, en 1986. La verdadera revolución ha llegado de la mano del conocimiento, los estándares de seguridad, la formación continua y el trabajo en equipo.
Como presidente de AnesCon —la asociación que reúne a la gran mayoría de anestesiólogos que trabajamos en la sanidad privada de Mallorca— me gustaría que este día sirviera para estrechar la alianza entre profesionales, pacientes, hospitales y, también, aseguradoras. La anestesiología es mucho más que “dormir a un paciente”; es mantenerlo a salvo. El quirófano no funciona sin anestesiólogos y la experiencia demuestra que cuando la sociedad entiende qué hacemos, confía más, se prepara mejor y se recupera antes.
Por eso nos preocupa que en Mallorca el reconocimiento profesional no siempre se corresponda con la responsabilidad que asumimos. Celebramos el Día Mundial de la Anestesia, pero menos. Porque inexplicablemente los anestesiólogos cobramos aquí menos por un mismo acto médico que nuestros colegas en la Península. Y en el caso de Adeslas soportamos un trato indigno, ya que se niega a sentarse a negociar con nosotros y mantiene sus tarifas congeladas desde 2020. El resultado de todo esto es una gran brecha con respecto a la Península por el mismo acto médico.
Para dimensionarlo: el baremo de anestesiología se organiza en seis grupos y, en la práctica, puede ir en Adeslas desde unos 115 euros por una intervención sencilla hasta unos 448 euros por anestesias de máxima complejidad y larga duración —una cirugía cardiaca extracorpórea que se prolonga ocho horas, o un tumor cerebral que puede requerir doce—. Son importes brutos, de los que hay que descontar el porcentaje hospitalario y la fiscalidad, y a los que, además, no siempre se suman actos clínicos esenciales como el manejo del dolor agudo posoperatorio o las dobles exploraciones endoscópicas realizadas en el mismo paciente. No se trata de dramatizar, sino de constatar con serenidad que así es difícil atraer y retener talento y, en consecuencia, sostener la excelencia asistencial que los mallorquines merecen y reclaman.
Aquí ya se han dado pasos en la buena dirección: en 2024 el Parlament de les Illes Balears aprobó una iniciativa de apoyo a la anestesiología y a su papel en la seguridad del paciente. Ese respaldo institucional nos anima también a seguir explicando nuestro trabajo y a reforzar el compromiso con la calidad. También nos anima a pedir algo muy sencillo: diálogo y equilibrio.
Nos gustaría abrir cuanto antes una mesa de conversación con las compañías aseguradoras, especialmente y con carácter inmediato con Adeslas, para actualizar baremos con criterios objetivos, acercar la retribución a la realidad peninsular y reconocer de forma explícita aquellos actos que hoy quedan fuera o infrarremunerados. No hablamos de privilegios, sino de alinear valor y responsabilidad. Hablamos, en definitiva, de cuidar a quienes cuidamos.
Nuestra voluntad es constructiva. AnesCon quiere ser parte de la solución. Queremos seguir acercándonos a la ciudadanía con un mensaje sencillo: la anestesiología salva vidas todos los días, no porque haya cambiado la química, sino porque hemos cambiado nosotros; porque hoy la especialidad es más exigente, más completa y capaz que nunca.
Si algo nos enseña la historia de la anestesiología es que la confianza se construye con hechos. Sigamos construyéndola juntos. Cuidar a los profesionales que garantizan la seguridad del paciente es cuidar a los pacientes. Ese es el compromiso que, en este 16 de octubre, me gustaría renovar en nombre de todos mis compañeros.

