El dolor no es inevitable: así trabajamos los anestesiólogos para que ningún paciente sufra más de lo necesario

Como anestesiólogos, convivimos cada día con una realidad que muchas personas desconocen: el dolor, en la gran mayoría de situaciones, se puede prevenir, modular y tratar de forma eficaz. Desde AnesCon, la asociación que reúne a la mayoría de los anestesiólogos de la sanidad privada de Mallorca, queremos recordar que la anestesiología no se limita al quirófano. Nuestro trabajo también implica acompañar a los pacientes en el manejo del dolor agudo y crónico, un área esencial para mejorar la calidad de vida.

Cuando un paciente se enfrenta a una intervención, el control del dolor empieza antes de la cirugía. Valoramos su situación física, sus antecedentes, su tolerancia y sus experiencias previas para diseñar un plan analgésico seguro y personalizado. Esto incluye desde técnicas regionales —como bloqueos nerviosos o anestesia epidural— hasta estrategias multimodales que combinan distintos fármacos para minimizar molestias y reducir la necesidad de opioides. Una buena planificación evita sufrimiento innecesario y acelera la recuperación.

Durante la intervención seguimos ajustando el tratamiento minuto a minuto. Monitorizamos la respuesta del organismo, anticipamos picos de dolor y administramos la medicación adecuada para mantener el equilibrio entre seguridad, confort y estabilidad hemodinámica. A menudo estas decisiones pasan desapercibidas para el propio paciente, pero son fundamentales para protegerlo y evitar complicaciones postoperatorias. Un control adecuado del dolor intraoperatorio influye directamente en cómo se recuperará después.

En el postoperatorio, nuestro acompañamiento continúa. Valoramos la intensidad del dolor, revisamos cómo responde cada paciente al tratamiento y realizamos los ajustes necesarios para facilitar un despertar y una estancia en planta mucho más cómoda. En algunos casos, especialmente en cirugías complejas o en pacientes vulnerables, seguimos la evolución durante las primeras 24–48 horas para evitar que el dolor se cronifique. Nuestro objetivo es que la experiencia global sea lo menos traumática posible.

Desde AnesCon queremos insistir en un mensaje claro: el dolor no es algo que debamos normalizar. Contar con equipos de anestesiología bien formados, coordinados y con las condiciones adecuadas mejora la experiencia del paciente y, sobre todo, su recuperación. En nuestra especialidad, cada gesto, cada técnica y cada decisión importa. Y cuando se dispone del tiempo y los recursos necesarios, podemos garantizar que ningún paciente sufra más de lo estrictamente inevitable.

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