La anestesia empieza mucho antes de entrar en el quirófano
Cuando una persona piensa en una operación, suele imaginar el momento en el que entra en el quirófano. La luz del techo, el equipo médico, la mascarilla de oxígeno o el instante en que comienza a notar sueño forman parte del recuerdo que muchas personas conservan de una intervención… Sin embargo, desde el punto de vista del anestesiólogo, la anestesia empieza mucho antes. Comienza en una consulta que, a menudo, pasa desapercibida para el paciente: la consulta preanestésica.
Para algunos puede parecer un simple trámite previo a la operación. Una serie de preguntas, unos documentos que firmar y unas recomendaciones sobre cuándo dejar de comer o beber. Pero esa conversación constituye uno de los momentos más importantes de todo el proceso quirúrgico. Es ahí donde empieza a construirse la seguridad de la anestesia.
A diferencia de lo que muchas personas imaginan, el anestesiólogo no prepara únicamente la medicación que utilizará durante la intervención. Antes de que el paciente entre en quirófano necesita conocer quién es, cómo es y cuál es su situación clínica. Porque no existen dos pacientes iguales y, en consecuencia, tampoco existen dos anestesias exactamente iguales.
La edad, las enfermedades previas, la medicación habitual, las alergias, intervenciones anteriores o determinadas patologías ayudan a planificar la anestesia. Pero también lo hacen otros aspectos que a veces el paciente considera poco importantes: haber sufrido náuseas o vómitos tras una anestesia anterior, padecer apnea del sueño, consumir tabaco o alcohol de forma habitual, tomar suplementos nutricionales o tratamientos para perder peso, o simplemente reconocer que siente un miedo intenso ante la operación. Toda esa información permite anticipar situaciones, personalizar el tratamiento y reducir riesgos. En anestesiología, conocer bien al paciente es una de las herramientas más eficaces para cuidar de él.
La consulta preanestésica también cumple otra función que a menudo pasa inadvertida: es el momento en el que el paciente puede preguntar. Cómo será la anestesia, qué ocurrirá al despertarse, cuánto durará la recuperación o qué sensaciones son normales después de la intervención son dudas frecuentes que merecen una explicación clara. Una persona bien informada no solo entiende mejor el proceso. También afronta la cirugía con menos incertidumbre y más confianza.
Durante los últimos años la anestesiología ha evolucionado hacia un modelo mucho más personalizado. La llamada medicina perioperatoria entiende que la seguridad no empieza cuando el paciente se duerme, sino cuando se planifica toda su atención antes, durante y después de la cirugía. La consulta preanestésica representa el primer paso de ese camino y permite adaptar cada decisión a las necesidades de cada persona.
En ocasiones los pacientes nos preguntan cuál es la información más importante que deben contar al anestesiólogo. La respuesta es sencilla: toda aquella que pueda ayudar a conocer mejor su estado de salud. No se trata de superar un cuestionario ni de responder correctamente a unas preguntas. Se trata de construir, junto al equipo médico, la anestesia más segura posible para ese paciente concreto.
Desde AnesCon – Anestesiólogos Contigo queremos acercar la anestesiología a la ciudadanía y explicar qué ocurre antes, durante y después de una intervención quirúrgica. Muchas veces la seguridad de una operación empieza con algo tan sencillo como una conversación. Una conversación en la que el anestesiólogo escucha, pregunta, planifica y resuelve dudas antes incluso de que el paciente pise el quirófano. Porque una buena anestesia no comienza cuando alguien se queda dormido, sino cuando un anestesiólogo empieza a conocer a la persona que va a cuidar.

